El impacto social del diseño

El impacto social del diseño


Por tercer año consecutivo,  se ha celebrado la conferencia internacional What Design Can Do, los días 16 y 17 de mayo, en Amsterdam. Se trata de un evento enfocado en el poder del diseño y sus capacidades para resolver los problemas sociales.

En esta edición de WDCD se respiraba otro aire: más gente joven, mucho diseñador gafapasta y gente del rollo creativo. He echado de menos la mayor representación tanto del sector privado como del sector público, para no tener que aplaudirnos tanto entre nosotros mismos y poder integrar otras voces al debate.

El programa estuvo cargado de una gran variedad de temas: desde arquitectura, diseño de moda y producto hasta eating design (o diseño de la experiencia a la hora de comer), desde el oscuro fetichismo hasta el positivismo en el cambio social. La sociedad de hoy se sitúa en un momento crucial donde el diseño juega un papel importante, no sólo en lo económico, sino también en lo ético, político y espiritual. El diseño no es sólo un ideal sino la clave de la metamorfosis social. Aquí se encuentran como factores clave los valores de cada diseñador. Están los que deciden usar su creatividad a través de la nanotecnología como los creadores del laboratorio Next Nature Network. Y están otros como Kiran Sethi o Rahul Merutra que deciden resolver temas como la educación o la sanidad en India, para quienes ellos llaman ‘la mayoría del planeta y no el tercer mundo’. 

Kiran Sethi

Los mayores aplausos de esta edición de WDCD se los llevó Kiran Sethi, graduada en Diseño en el Instituto Nacional de India, quien cansada de los actuales sistemas educativos fundó School Riverside, una escuela centrada en el usuario, en Ahmehabad en el año 2001. Sethi no sólo se preocupa por enseñar habilidades académicas, sino que además la escuela se basa en ética, excelencia y compromiso. “Queremos que los niños pasen de decir: ¿puedo?a… ¡yo puedo!”, comentaba Kiran. Un gran ejemplo de visión de futuro. El siguiente en el ranking de los más aplaudidos es Rahul Merutra. Nos contó cómo en India 1400 personas usan el mismo retrete. Y no es de esos a los cuales estamos acostumbrados en occidente, no! Con esta inquietud, Merutra decidió diseñar un sanitario,de manera que todo el mundo estuviese contento y feliz de usarlo. Construyó una instalación sencilla, rodeada de plantas y con placas solares para que los visitantes pudiesen tener visibilidad durante la noche. Y fue aquí cuando Merutra nos ofreció una lección muy grande: al volver un tiempo después para analizar el impacto de su diseño, se encontró con la sorpresa de que la gente estaba haciendo sus necesidades fisiológicas unos metros más abajo de la instalación sanitaria. ¡El proyecto había fallado! El propio Merutra dijo honestamente:

Para que veáis que no podemos imponer el diseño o nuestro ego de diseñadores en todos lados.

Otros quienes demostraron ser grandes promotores del diseño social fue la pareja de mexicanos Pedro Reyes y Carla Fernandez.  Reyes nos acercó a proyectos muy humanos como El Sanatorium, una clínica móvil donde la gente va a curar problemas que afectan la salud, como la falta de trabajo, haber roto con tu pareja o sentirte fracasado. En el Sanatorium, proyecto que me hizo recordar las terapias de Jodorowsky, Reyes diseñó el espacio y los actores para conseguir hablar al inconsciente, de manera que los visitantes salen de allí con un problema menos. ¿Quién no querría pasarse?

Conversación con Carla Fernández y Pedro Reyes.

Conversación con Carla Fernández y Pedro Reyes.

 

Una silla donde puedes dejar un mensaje al próximo usuario! Diseño de Pedro Reyes

Una silla donde puedes dejar un mensaje al próximo usuario! Diseño de Pedro Reyes

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Por su parte, la diseñadora de modas Carla Fernández reivindica el valor de las telas mexicanas hechas a mano por mujeres de comunidades indígenas de México, poniéndole nombre y cara al proceso de producción. Su trabajo es un exquisito encuentro del patrimonio con la moda contemporánea. ¡Un aplauso de nuevo a ambos!

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Carla Fernández durante su presentación en WDCD.

Al final, los que más te hacen levantarte del asiento y quitarte el sombrero son los diseñadores que, mediante su trabajo, tocan temas sociales o con cierta urgencia de supervivencia o los que nos tocan personalmente, es decir, los que te hacen sentirte identificados con el tema. Como Marije Vogelzang, diseñadora holandesa egresada de la Universidad de Eindhoven, quien decidió especializarse en Eating Design “el diseño de la manera de comer”. En su presentación de “Food goes to the Stomach and the Brain” (la comida va al estómago y al cerebro), nos mostró cómo a través de la comida se puede tocar el interior de las personas y estremecerles hasta hacerle llorar de emoción. Marije utiliza la comida simplemente como una herramienta para interactuar, explorar, participar y disfrutar. Uno de los proyectos que presentó fue “Eat Love Budapest“. Se trata de una exhibición – performance de 3 días donde mujeres gitanas alimentaban a los visitantes mientras contaban la historia de sus vidas. La instalación tuvo lugar en un bote en el Río Danubio.   Los visitantes y las mujeres no se ven directamente pero entran en el vínculo íntimo de su historia a través de la comida. Este acto humilde de alimentar a alguien y contar historias crea lazos entre culturas que por ser desconocidas, a veces, las evitamos. Desde luego, lo mejor que nos queda después de asistir a WDCD es una sensación de esperanza, infinita inspiración y ganas de comerte el mundo. Esperanza para los que no valoran suficientemente sus ideas, para los que necesitan hacer más y pensar menos. Cualquiera que sea tu excusa, tanto en la vida como en el diseño, hay que aprender a ser resilientes, como hablaba David Kester, director de la editorial Thames & Hudson en la primera presentación de la conferencia. Saber levantarse, después de caerse. John Bidenberg lo dejó bien claro también:

BE BOLD, GET OUT, THINK WRONG, MAKE STUFF & BET SMALL

En comparación con la edición anterior de What Design Can Do, esta tuvo una programación más variada y multidisciplinar, con la participación de diseñadores que no definen su trabajo concretamente como diseño social, y quienes de hecho fueron los más aplaudidos, como es el ejemplo del duo Hellicar&Lewis.

hellicar&lewis

Pero entonces, ¿cuál es el impacto social del diseño en nuestra sociedad occidental, donde los problemas que enfrentamos no son a causa de falta de sanitarios, sino problemas de primer mundo? Quizás las instalaciones interactivas de Hellicar & Lewis, que consiguen motivar desde los más pequeños a los más grandes por medio de proyecciones, puede ser el incentivo hacia una sociedad más unida, lo que podríamos considerar uno de los objetivos principales en el diseño social en nuestra realidad actual. Y digo unida porque me parece tan triste ver cómo la tecnología parece distanciarnos y deshumanizarnos: la gente no presta atención cuando hablamos por estar pegados a la pantalla del móvil. ¿Será el futuro del diseño social basado en la interneterapia? Muchos se atreverán a decir que no están enganchados… que no están afectados por “lo digital”.

De todas formas, hagas lo que hagas, si con tu trabajo intentas resolver un problema, ya sea mayor o menor urgencia social, sigue nuestros 3 MAKONSEJOS: ¡Sé resistente, permítete pensar “estúpidamente” y sí, tú puedes!

©Fotos: Afaina de Jong, Beatriz Fernández, José Subero y Karina Peña