Diseñando una alimentación saludable

Diseñando una alimentación saludable


¿Sientes cansancio con frecuencia o te descubres con bostezos durante el día aunque hayas dormido bien? ¿Has pensado que puede ser resultado de lo que te comes?

En los últimos años, se puede apreciar un cambio de conciencia en el consumidor y un mayor interés por la relación entre la dieta en el desarrollo y mantenimiento la salud y el bienestar. Sin embargo, en mi opinión, poco sabemos de los efectos de los alimentos en nuestro cuerpo y por lo tanto, no sabemos realmente cómo podemos mejorar nuestra dieta.

No soy experta en salud ni en nutrición, pero el hecho de padecer problemas digestivos, mi pasión por la buena comida y una infinita curiosidad, me han motivado a investigar sobre la relación de la comida con mi cuerpo y a hacer un rediseño en mis patrones de alimentación.

Mejor los pongo en contexto. Soy vegetariana, desde pequeña no me gustaba la carne, aunque mi madre me obligaba a comerla. Ya siendo adulta y pudiendo decidir por mi misma, eliminé por completo la carne y sus derivados de mi dieta. Siempre he llevado un estilo de vida saludable, con una dieta equilibrada, sin grasas saturadas y una disciplinada rutina de ejercicios. Pero hace unos años comencé a padecer problemas digestivos: todo lo que comía me caía mal, se me hinchaba el abdomen (yo soy delgada y parecía tener una panza de embarazada, horror!), o moría de vergüenza cuando mis intestinos comenzaban a emitir sonidos en medio de una reunión importante, o peor aún, durante una cita con mi chico!

Comencé a entender que, a pesar de comer estrictamente saludable, algo en mi dieta no funcionaba. Entonces fue diagnosticada con Síndrome de Intestino Irritable (también conocido como colon irritable). ¿Y esto que és? Se trata de un trastorno funcional del intestino del que padece una gran cantidad de la población, más frecuente en mujeres, y se caracteriza por la presencia de episodios recurrentes de dolor abdominal, molestias acompañadas de hinchazón abdominal y alteraciones en la frecuencia de las deposiciones. Aquí puedes leer más sobre el SII: link 

Un poco aturdida con la cantidad de información, decidí iniciar mi propia investigación. Comencé llevando un diario de lo que me comía y escribiendo el efecto que provocaba en mi cuerpo. Así comencé a identificar los productos que me causaban daño. Por ejemplo, descubrí que el consumo de azúcar me provoca migrañas, los lácteos y las harinas (como la pasta, el pan de trigo o las galletas), me causan dolor estomacal o gases, y las grasas saturadas, son mi muerte.

¿Y qué puedo comer entonces? Pues entendiendo el efecto de ciertos alimentos en mi cuerpo, o en efecto, de algunas combinaciones de productos, he eliminado de mi dieta todo lo que es perjudicial: azúcar, lácteos y harinas y grasas saturadas.

Se preguntarán: ¿cómo se puede vivir sin azúcar, si hay azúcar en todo lo que compramos en el súper, o sin la pasta?!  Simplemente utilizando la creatividad y modificando la dieta en base a lo que necesita nuestro cuerpo. También buscando alternativas y evitando comprar productos preparados: haciendo jugos o zumos naturales frescos cada mañana, horneando el pan o las pizzas en casa con harina de escanda y haciendo las salsas en casa. Para mi ha sido un experimento, a base de prueba y error, que me ha llevado a descubrir una infinidad de productos alimentarios que desconocía o que, por falta de costumbre, no utilizaba.

Hoy en día, en los supermercados biológicos se puede encontrar una gran variedad de productos que nos pueden ayudar a llevar una alimentación más saludable, como son los sustitutos a los lácteos, productos  100% naturales, sin azúcar ni aditivos.  También existen cada vez más pastelerías donde preparan deliciosos postres sin azúcar añadida, a base de frutas naturales.

Conocer más sobre lo que comemos nos hace conocer mejor nuestro propio cuerpo. Llevar una vida sana y sostenible comienza por dentro, y la comida es el combustible de nuestro cuerpo, la principal fuente de energía. Una alimentación saludable, combinada con una rutina de ejercicio, contribuye al bienestar personal y, a fin de cuentas, nos hace personas más felices y creativas.

En el mundo del diseño, se destaca el surgimiento de interesantes iniciativas que plantean soluciones para incentivar un cambio de nuestros patrones alimenticios.

¿Cómo puede el diseño motivar a las personas a replantearse su relación con la comida?

Para inspiración, aquí les dejo el trabajo de la artista china Daizi Zheng, quien ha creado el empaque ‘Stereotype’ (estereotipo) para una serie de refrigerios o ‘snacks’ saludables, hechos para parecer comida chatarra.

“Usando el reconocible empaque estereotipo, haría que la gente se sienta más relacionado con objetos cotidianos, física y fisiológicamente. Dar a la comida saludable un poco de cambio de imagen podría contribuir a un mayor consumo de productos sanos e incitar a la gente a hacer un cambio en su vida cotidiana”, dice la artista.

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